LAS SUPER ZAPATILLAS

PROHIBIDAS

Javier Sanmartín Soler

Existen zapatillas calificadas como "prohibidas" o "ilegales" que han sido apartados de las competiciones profesionales por la Federación Internacional de Atletismo (World Athletics) ya que poseen avanzadas prestaciones tecnológicas que otorgan una ventaja competitiva excesiva e injusta, superando ampliamente el marco deportivo. Se prohíben para evitar "el dopaje tecnológico" y garantizar la igualdad de oportunidades entre los corredores. El reglamento estricto del atletismo de élite estipula que:

  • La altura máxima de la suela no puede exceder los 40 mm en carreras de ruta. Los modelos que exceden de estas medidas actúan como plataformas con un rebote excesivo.

  • Se permite únicamente una sola placa rígida de carbono o material similar en la estructura. Está prohibido usar varias placas apiladas o superpuestas que multipliquen el efecto de resorte.

  • No se pueden usar prototipos no comerciales. No se puede competir con zapatillas que sean prototipos experimentales o que no estén a la venta del público con al menos cuatro meses de antelación en el mercado. Todos los corredores deben tener acceso comercial al mismo material.

Las espumas ultraligeras de alta tecnología combinadas con placas rígidas actúan como un resorte que mejora el retorno de energía y reduce el esfuerzo metabólico del corredor. Si no hubiera este tipo de restricciones, la victoria dependería más del presupuesto y la ingeniería de la marca de calzado que del rendimiento físico del deportista. Por eso desde el año 2.020 se establecieron estas normas que regulan el uso de las zapatillas en competiciones de élite y para proteger la integridad del deporte

Cualquier zapatilla que rebase estos límites mecánicos que son conocidos en la comunidad running como "SuperTrainers" queda descalificada de las clasificaciones élite y puede costarle la victoria o un récord a un atleta profesional, como ya ha ocurrido en maratones internacionales. Pero un corredor normal las puede usar sin problemas y hay marcas que las comercializan de forma masiva ya que son 100% legales. Se pueden usar para entrenar a diario, mejorar marcas fuera de los circuitos profesionales de élite disfrutando del máximo rebote y amortiguación posible sin ningún tipo de restricción.

Es imposible hablar de zapatillas prohibidas sin mencionar las primeras Nike Alphafly Next que fueron un prototipo con las que Eliud Kipchoge bajó de las 2 horas en el maratón de 2.019. Aquel modelo específico fue prohibido de forma retroactiva ya que combinaba tres placas de carbono independientes y no estaba a la venta para el público en general, lo que forzó a redactar las leyes actuales que rigen el calzado. Las versiones comerciales posteriores de la Alphafly que se venden hoy en día, si cumplen con los 40 mm estrictos y son legales.

Los siguientes modelos de zapatillas están consideradas como "prohibidos" para competir:

-Adidas Adizero Prime X. Tienen una gigantesca mediasuela que llega a los 50 mm de altura de talón, además incorporan una doble placa de carbono. Las Adidas Adizero Prime X Evo son otra versión extrema. Con este prototipo avanzado se logró correr por primera vez 100 kilómetros en menos de 6 horas.

-New Balance FuelCell Supercomp Trainer v3. Tienen una altura de suela de 47 mm y usan placa de carbono. Está diseñada para entrenamiento maximalista y su enorme amortiguación la deja fuera de los cajones de salida federados.

-Asics Superblast 3. Con una altura de suela de 46,5 mm, es una zapatilla popular para rodajes largos. Es ilegal por su gigantesca amortiguación aunque no lleva placa de carbono.

-Brooks Hyperion Max 3. Es un modelo que busca el confort y la reactividad al extremo. Con una altura de suela de 45,6 mm que buscan proteger las articulaciones en entrenamientos intensos. Además emplea elementos de estabilización interna prohibidos.

-Puma MagMax Nitro 2. De concepto maximalista y buscan el confort extremo. Están pensadas para proteger las articulaciones en tiradas ultra largas y recurren a una gigantesca mediasuela de 45,5 mm. Existe otro modelo de zapatillas Puma llamado "Rulebreaker" (rompedora de reglas) que también están prohibidas ya que incorporan hasta tres placas de carbono superpuestas que multiplican el efecto rebote.

-Mizuno Wake Sky 9. Con una altura de suela de 44,3 mm están enfocadas al confort absoluto para corredores pesados.

-Hoka Bondi 9. Es el emblema de la máxima amortiguación de la marca y tienen una altura de suela de 43 mm y que solo se exceden por 3 mm de las normas.

-Nike Vomero Plus. Llevan una mediasuela completa de espuma "ZoomX" (la más reactiva de Nike) y con una altura de suela de 42,3 mm.

-Saucony Kinvara Pro. Esta zapatilla combina la filosofía clásica de ligereza con una placa de carbono de tres cuartos de longitud y un perfil maximalista que excede los parámetros permitidos (42 mm).

El beneficio más importante de llevar zapatillas de running "ilegales" es la recuperación que ofrecen. No solo después de la carrera, sino incluso durante la misma (el rendimiento mejora) mientras las llevas puestas. Proporcionan más retorno de energía y ayudan a proteger las piernas y las articulaciones de los continuos impactos del duro asfalto comparada con las zapatillas convencionales. Por estos motivos el corredor sufre menos y al día siguiente está más recuperado, incluso si corre un maratón.

Las normas son claras con respecto a este tipo de calzado y sobre todo afectan a los atleta profesional que compitan en una carrera homologada. En el caso de los corredores populares que somos la gran mayoría no vas a tener problemas de usarlas a no ser que luches por subirte al podio de una carrera. A la hora de comprarlas debes hacerlo pensando cual es la que mejor se ajusta a tu pie y te resulta la más cómoda. Si cumple con estos requisitos, cómprala.

Las ventajas son:

-Mayor amortiguación y protección.

-Retorno de energía superior. Se estima que mejoran la economía de la carrera en un 4%.

-Sensación de velocidad y de comodidad. Se puede correr a ritmos vivos que requieren menos esfuerzo.

-Son ideales para entrenar duro. Al no estar prohibidas para el entrenamiento diario cualquiera las puede usar como herramienta de sobrecarga o para asimilar volúmenes altos de kilómetros.

Las desventajas son:

-Descalificación en competiciones oficiales.

-Tienen menor estabilidad. Al tener un perfil elevado se eleva el centro de gravedad del pie aumenta el riesgo de torceduras en los tobillos al tomar curvas cerradas, correr por asfalto irregular o si el corredor tiene poca fuerza en los estabilizadores.

-Debilitamiento muscular a largo plazo. Al confiar tanto trabajo de amortiguación y propulsión en la espuma masiva y la placa, los músculos del pie y el tendón de Aquiles pueden trabajar menos, lo que a la larga podría restar fuerza natural si se abusa de ellas.

-Precio muy elevado y poca durabilidad. Suelen ser zapatillas muy caras (algunos modelos pueden llegar a los 500 euros). Sus espumas se degradan rápidamente perdiendo propiedades mucho antes que una zapatilla convencional.