DESVENTAJAS

NO TODO ES BUENO

Javier Sanmartín Soler

Zaragoza es un buen sitio para entrenar la carrera a pie. La ciudad y los alrededores ofrecen multitud de escenarios donde podemos hacerlo. Ya hemos comentado los mejores lugares donde se puede entrenar y sus singularidades. Pero no todo es bueno, la ciudad también ofrece algún que otro inconveniente a la hora de correr y que vamos a enumerar.

  • 1º- El viento. El denominado Cierzo que es un viento fuerte, racheado y seco de componente noroeste que se da en el valle del Ebro. Sopla en los meses fríos cuando hay diferencia de presión entre el Cantábrico y el Mediterráneo. Las rachas pueden ser muy intensas y los días de mucho aire cierran los parques ya que es peligroso correr. La ciudad está siempre expuesta a este viento. A partir de los 60 Km/h empieza a ser peligroso y puede superar los 100 Km/h. Es más frecuente e intenso durante el otoño, el invierno y el principio de la primavera.

    Su principal efecto en las personas es la sensación térmica que hace que sientas varios grados menos de los reales. En invierno aumenta mucho la sensación de frío. Con un fuerte cierzo resulta bastante incómodo correr y hay que ir bien abrigado ya que es frecuente destemplarse. También hay que usar gafas a la hora de entrenar para evitar que nos entren pequeñas partículas en los ojos. Los días en los que hay un fuerte viento es mejor correr en zonas cubiertas o por lo menos que sean abiertas evitando pasar por lugares donde hay árboles y ramas.

    El Cierzo sopla con una frecuencia anual de 100 y 150 días al año por toda la ciudad. De diciembre a enero es cuando es más intenso. Por lo general suele ser más persistente durante el día tendiendo a amainar ligeramente por las noches. En los meses de verano suelen ser menos propensos los cierzos de larga duración. Correr con el Cierzo es incómodo y molesto pero también te hace más fuerte física y mentalmente.

  • 2º- El entorno. El exterior de Zaragoza es feo, no os voy a engañar. El interior de la ciudad cuenta con zonas históricas y modernas de gran valor. En conjunto general la ciudad es bonita y está bien estructurada. Pero al salir de ella el paisaje se vuelve más hostil. El viento hace que el paisaje se vuelva más árido y erosionado. En general los factores climáticos y geográficos afectan al exterior de la ciudad y la hacen menos atractiva. El entorno es plano, con escasa vegetación y predominan las colinas bajas. Es un paisaje de secano en tonos marrones y ocres que visualmente resultan monótonos.

    El paisaje se mezcla con los polígonos y la infraestructuras logística. Además en algunas zonas se usan abonos o lodos en los campos por lo que en ocasiones se generan malos olores que se extienden por la ciudad y que afectan negativamente al entorno. Esto comparado con otras zonas de España más verdes hace que la periferia de la ciudad pierda atractivo. Pero solo es una visión subjetiva ya que también es un paisaje singular y exótico que alberga ecosistemas únicos con un alto valor geológico.

    Al final las afueras de la ciudad presentan un paisaje extremadamente variado. Por un lado tenemos paisajes secos y desérticos especialmente hacia el sur de la ciudad, también hay una zona verde y fértil en la ribera del río, un área montañosa al oeste y humedales protegidos. Todo está mezclado con un rico legado medieval y mudejar. Dependiendo de la dirección en la que nos movamos la experiencia cambia notablemente.

  • 3º- Los contrastes de tiempo. El clima de Zaragoza es un clima mediterráneo con una marcada influencia continental y esteparia lo que lo hace muy especial, extremo y característico. Todo esto significa que es un clima cambiante y de contrastes. Su singularidad se debe principalmente a su ubicación geográfica y a la acción del viento. La ciudad se encuentra en una zona árida, seca y ventosa en medio de un valle rodeado de montañas.

    En invierno hay nieblas que pueden durar varios días y hace frío. Las temperaturas suelen rondar entre los 3ºC y los 12ºC y los dos grandes protagonistas suelen ser la niebla y el cierzo. No llueve mucho y tampoco es habitual que nieve. Por lo que para salir a entrenar es importante abrigarse bien y llevar varias capas para conservar mejor la temperatura corporal.

    En verano cuando el aire cruza las montañas y desciende hacia el valle, pierde humedad y se calienta, provocando temperaturas muy altas a menudo superiores a los 40ºC. Por eso los veranos son cálidos, secos y soleados. Los meses en los que existe un calor extremo son julio y agosto con temperaturas que superar los 35ºC. Las noches también suelen ser calurosas haciendo necesario el uso del aire acondicionado para dormir.

Todo esto hace que los corredores habituales de la ciudad tengan un buen fondo de armario para salir a correr por la calle. Dependiendo del día y de la época del año habrá que ir utilizando la ropa y el material que necesitemos. En invierno puede hacer buen tiempo y en cuestión de días las temperaturas se pueden desplomar. Los veranos suelen ser algo más estables pero tampoco te puedes fiar. Por eso lo mejor es consultar el estado del tiempo cuando vayamos a entrenar.