76-ESCAPAR DE LA TORMENTA

UN JUEGO QUE NO SIEMPRE SALE BIEN

Javier Sanmartín Soler

A lo largo del año siempre hay algún momento puntual en los que todo corredor se tiene que “pelear” con las condiciones meteorológicas. Más en concreto con las nubes para evitar mojarse cuando quiere salir a entrenar y existe amenaza real de lluvia. Si tienes suerte la mayoría de las veces podrás evitarla, pero en alguna ocasión no la podremos esquivar y acabaremos mojados.

Para evitar esta incómoda situación, debemos estar pendientes respecto a las previsiones meteorológicas de días nublados que amenacen con lluvia y que pueden afectar o desbaratar nuestros planes para entrenar. A veces sencillamente se trata solo de una pequeña nube que descarga el agua que contiene durante unos minutos y luego para de llover. En otras ocasiones el cielo está más cubierto de nubes y la lluvia dura unas cuantas horas. En el peor de los casos con respecto a lluvias el cielo está cubierto de nubes y no deja de llover durante todo el día complicando la posibilidad de salir a correr.

Pero hay que ser optimistas y pensar que a lo largo del día siempre habrá un momento en el que el agua deje de caer del cielo y se nos concede una pequeña tregua. En ese momento es cuando debemos aprovechar y rápidamente sin pensarlo dos veces salir a correr, con la esperanza de poder burlar a la lluvia o de mojarnos lo menos posible.

Los factores que tenemos que tener en cuenta cuando llueve son:

El viento. Correr con aire es molesto y la fuerza con la que sopla el aire puede influir en nuestro rendimiento. Si al viento le añadimos además la lluvia el resultado será aún peor.

La temperatura. Dependiendo si hace calor o frío mientras corramos con lluvia, nos puede resultar perjudicial o simplemente molesto. La combinación entre una temperatura baja, un fuerte viento y tener el cuerpo mojado contribuyen a la aparición de la hipotermia que causará estragos en cualquier cuerpo si se prolonga esta situación.

La intensidad con la que cae la lluvia. Se puede clasificar en:

- Leve. Este tipo de lluvia se puede aguantar durante un largo tiempo sin que la lluvia llegue a traspasar la ropa y nos mojemos.

- Moderada. Cuando llueve con más fuerza y es cuestión de tiempo que nuestro cuerpo se cale.

- Intensa. Cuando llueve fuerte y solo es cuestión de unos pocos minutos para que acabemos completamente mojados.

El tiempo. Teniendo en cuenta todo lo expuesto anteriormente el cuerpo mojado no rendirá bien si la situación se prolonga.

Según como esté de cubierto el cielo o se prevé que pueda volver a llover otra vez, lo aconsejable es no alejarse mucho de casa o de encontrar un lugar donde podamos resguardarnos por si tenemos que hacer uso de él (en alguna ocasión he corrido alrededor de una hora bajo un puente esperando que la intensidad de la lluvia disminuyese ya que me había quedado a mitad de camino de mi casa).

Al final se trata de un juego que consiste en evitar mojarse en exceso y burlar en la medida de lo posible a la tormenta. En todos los juegos también influye la suerte. Lo que no es muy recomendable es confiarse en exceso ya que en un momento dado, las condiciones climáticas pueden cambiar a peor y si las hemos ignorado estas se pueden volver en nuestra contra.